Desde que el mundo de la música se estremeció hace casi cinco años cuando el avión donde viajaba Jenni Rivera y su equipo se estrelló al viajar de Monterrey a la Ciudad de México, decenas de versiones giraron en torno a este hecho, el más fuerte, es quizá el que la cantante habría sufrido un atentado.
Después de arduas investigaciones, la familia Rivera puede hablar con pruebas para acallar todos esos dimes y diretes al confirmar que la Gran Señora falleció debido a un desafortunado incidente. “Lo que sí es bueno es que sabemos que no fue atentado. Que no fue alguien haciéndole daño a Jenni. Que fue un accidente”, reveló Rosie, su hermana, en exclusiva para la revista People en Español.
Rosie Rivera aclara que su hermana Jenni murió por accidente no por algún atentado. Esta conclusión se dio cuando los Rivera entablaron una demanda en contra de la empresa que rentó el avión, Starwood Management LLC, del cual el dueño sigue prófugo de la justicia.
“Quería hacer esta demanda para sanidad de mis padres, de mis sobrinos, de mí misma. Saber si alguien había hecho algo indebido contra mi hermana. El avión cayó en mil pedacitos, pero sí pudimos comprobar que no era un atentado. No había bombas, no había balas. Por lo menos con eso tenemos paz”.
De igual manera, en un principio se les acusó a las compañías que fabricaron el jet, las cuales otorgaron una suma económica a Johnny y Jenika, hijos menores de Jenni, de 65 mil dólares, pese a que al final de todo no tuvieron responsabilidad alguna.
“Tal vez por compasión de que son jóvenes, de que son menores que perdieron a sus padres, les dieron esto, no es indemnización porque no tuvieron culpa. No se puede decir un regalo tampoco.