Los afectados son un gran número de inmigrantes indocumentados, e incluso personas que, por condiciones especiales como haber estado en prisión, o por no contar con documentos oficiales que probaran su condición, no lograron contar con el privilegio de conducir un auto.

Un grupo de personas, con enorme esperanza porque en esta ocasión, a diferencia de los años anteriores, tuviesen un motivo para celebrar y retirarse a casa con la certeza de que su presencia habría sido reconocida, sentida, por la legislatura y se hubiese aprobado la iniciativa de ley HF1500. Una iniciativa que, presentada y liderada por Ryan Winkler, parecía llegar a cumplir con lo esperado por ya tanto tiempo, a partir del momento en que el entonces gobernador del estado, Tim Pawlenty, impusiera limitaciones para quienes solicitaran contar con licencia para conducir. Lo primordial fue que quienes no contaran con documentos oficiales, no podrían contar con licencias.