10 millones de dólares como fianza fue la cantidad que la Juez impuso a Gregory Ulrich, acusado del atentado en contra de la clínica de Allina Health en Buffalo. Ulrich compareció desde el centro de detención del condado de Wright a través de una video llamada. El presunto asesino se mantuvo en una silla de ruedas durante toda la comparecencia y la única vez que habló, fue para especificar como pronuncia su apellido. Se le acusa de homicidio en segundo grado y de tentativa de homicidio en primer grado. De acuerdo a los cargos leídos por la impartidora de justicia, el acusado ingresó a la clínica armado con una pistola 9 milímetros, con la que efectuó once disparos, además se confirma que detonaron dos bombas de fabricación casera y una tercera no estalló. Se le asignó un abogado de oficio y la siguiente comparecencia se programó para el 22 de marzo.

 

Crédito Foto de Kerem Yucel / AFP