Una nueva ley presupuestal impulsada por el expresidente Donald Trump y aprobada por los republicanos está transfiriendo más responsabilidad a los estados para financiar programas como Medicaid y cupones de alimentos (SNAP). Aunque estos programas son federales, los estados deberán ahora asumir hasta el 25% de su costo total si cometen errores de pago.
Además, se imponen nuevos requisitos de trabajo que complicarán el acceso a beneficios para millones de personas, sobre todo en estados que ampliaron Medicaid bajo el Obamacare. La burocracia y carga administrativa podrían dejar a familias elegibles sin cobertura médica ni alimentos, mientras empleados estatales, ya saturados, enfrentan más trabajo sin recursos adicionales.