El gobernador de Minnesota, Tim Walz, condenó enérgicamente el tercer tiroteo ocurrido en el estado que involucra a agentes federales, calificando la presencia federal como una “ocupación” que ha derivado en violencia contra la población.
En un comunicado oficial, Walz afirmó que la actuación federal ya no puede considerarse una operación de inmigración, sino una campaña de brutalidad organizada, que este sábado cobró otra vida.
El gobernador aseguró haber visto el video del incidente y lo describió como perturbador. Subrayó que Minnesota no permitirá que el gobierno federal encabece la investigación, afirmando que el estado tomará el control del proceso para garantizar rendición de cuentas.
Walz también advirtió sobre el riesgo de que el incidente incremente las tensiones en las calles, pero sostuvo que la comunidad de Minnesota busca la calma, mientras que —dijo— el gobierno federal busca el caos. En ese sentido, llamó a no responder a la violencia con más violencia.
El mandatario reiteró su exigencia al presidente de Estados Unidos para que retire a los 3,000 agentes federales desplegados en Minnesota, a quienes responsabilizó de sembrar violencia e inestabilidad.
Asimismo, reconoció a los residentes que han salido a protestar de forma pacífica, documentar los hechos y apoyar a sus comunidades, señalando que esa evidencia será clave para futuras acciones judiciales contra agentes de ICE.
