Michael Hari, de 49 años y líder de la autodenominada célula terrorista llamada los “conejos blancos” fue condenado por crímenes de odio luego de que el jurado le encontrara culpable del ataque a la mezquita Dar Al Farooq, ubicada en Bloomington. El aspirante a terrorista pertenece a un grupo supremacista blanco y apoyado por dos de sus correligionarios arrojó una bomba de fabricación casera al centro religioso. Por fortuna el artefacto provocó solo daños materiales sin lesionar a las personas que se ubicaban en el interior al momento del atentado.