Luego de ejecutar una orden de registro en la vivienda que ocupaba Gregory Ulrich, el presunto autor del tiroteo en una clínica de Buffalo, se encontraron opiáceas, lo que hace pensar a los investigadores que el atentado está relacionado con la dependencia a estas sustancias. Ulrich había sido operado de la espalda y cuando su medico se negó a seguirle recetando opiáceas, fue que comenzaron las amenazas. De acuerdo a los indicios encontrados, Ulrich relata en una grabación que se tenía que tomar hasta 30 pastillas a la vez para calmar sus dolores. En el registro llevado a cabo también en el hotel donde se alojó la noche previa al tiroteo se encontraron 8 pastillas de oxicodona, un analgésico muy fuerte, mismo que se presume consiguió de manera ilegal. La orden de registro incluye también los registros médicos del sospechoso y fue concedida por la Juez Michelle Davis.