La Organización Mundial de la Salud concedió la autorización para su uso emergente a la vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford para ser producida por AstraZeneca. Esta formula tiene la ventaja frente a las de Pfizer y Moderna de ser más barata y fácil de manejar, en contraparte, el porcentaje de efectividad es menor que el de las otras dos y se presume que no tiene la misma capacidad de proteger de las nuevas variantes descubiertas, especialmente la llamada “variante de Sudáfrica” En los Estados Unidos la FDA no ha concedido esta autorización, por lo cual no puede ser administrada aquí, pero se considera que puede ser una buena solución para los países en desarrollo que no tienen acceso a otras opciones de prestigio y han estado experimentando con fórmulas de Rusia y China.

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