El encargado del arbitraje que llevó el caso de Mark Bohnsack, el oficial de la Policía de Minneapolis despedido hace casi dos años por decorar un árbol de Navidad con lo que se consideran motivos racistas, señala que, si bien el oficial debió haber sido sancionado, las conductas no eran motivo para despido. De acuerdo a la declaración de los dos involucrados, el árbol en cuestión lo puso un compañero que es obsesivo con el tema de la limpieza, y buscando hacerlo enfadar, colgaron del mismo varios elementos de basura que encontraron en un callejón cercano. Por casualidad todos resultaron ser considerados racistas pues era una cajetilla de cigarros salen, una bolsa de takis, una cubeta de alas de pollo Popeye. La re instalación del oficial despertó la molestia tanto del Jefe Arradondo como del Alcalde Frey, quienes señalan al arbitraje como uno de los obstáculos para poner orden en la corporación.