Una familia en St. Paul no deja de reconocer lo afortunada que fue. Dentro de la ola de violencia que se vive en las Twin Cities desde la primavera, la noche del lunes, en la cuadra 1200 de la Wilson se desató otra balacera. Oficiales encontraron en el piso más de 10 casquillos percutidos y varias de las ojivas atravesaron la pared de la recamara en que dormían dos infantes, uno de 2 años y el más pequeño de apenas 5 meses. Una de las balas pasó a 12 pulgadas de la cuna del bebé, afortunadamente sin causarle daño alguno. Detectives de la corporación que dirige Todd Axtell investigan ya para dar con los autores de los disparos.