De acuerdo a los investigadores de la ATF, las dos bombas encontradas en los alrededores del Capitolio de los Estados Unidos el pasado 6 de enero, fueron plantadas una noche antes. Dado que se trata de una investigación abierta, las autoridades no pueden comentar mucho al respecto, salvo que los dos artefactos tienen una construcción muy parecida y que en este momento se analizan los componentes para buscar pistas que lleven a quien haya participado en su construcción. Los dispositivos fueron colocados en las oficinas del Partido Republicano y Partido Demócrata, ambas localizadas a pocas cuadras del Capitolio.