La muerte de Gabriel “Gabe” Arrazola Pérez ha provocado una creciente movilización de familiares, amigos, líderes comunitarios y organizaciones de derechos civiles que exigen una investigación más rápida, transparente y exhaustiva por parte de las autoridades de Saint Paul.
Durante una conferencia de prensa realizada al concluir nueve días de ceremonias y actos de duelo en honor a Arrazola Pérez, integrantes de la comunidad denunciaron la falta de información oficial sobre el caso y expresaron su frustración por la ausencia de arrestos o avances concretos en la investigación.
Gabriel era ampliamente conocido dentro de las comunidades latina, indígena y LGBTQ del área metropolitana de Minneapolis-Saint Paul. Amigos y familiares lo describieron como una persona que dedicó gran parte de su vida a construir comunidad, apoyar a otros inmigrantes y mantener fuertes lazos culturales con sus raíces oaxaqueñas.
Los asistentes recordaron que el cuerpo de Arrazola Pérez fue encontrado cerca de las vías del tren en el área de Case Avenue. Desde entonces, familiares y allegados aseguran que han recibido muy poca información sobre las circunstancias de su muerte.
Uno de los principales reclamos expresados durante la conferencia fue la aparente falta de contacto entre investigadores y algunas de las personas que estuvieron con Gabriel durante sus últimas horas conocidas. Amigos cercanos señalaron que, pese a haber ofrecido información relevante a las autoridades, no han sido entrevistados formalmente ni han recibido seguimiento por parte de los investigadores.
“¿Dónde está la urgencia?”, fue una de las preguntas que se repitió durante el evento, mientras familiares cuestionaban por qué, después de más de una semana, continúan sin respuestas claras sobre lo ocurrido.
Temor por un posible crimen motivado por odio
Además de exigir resultados en la investigación, miembros de la comunidad manifestaron preocupación por la posibilidad de que la orientación sexual de Arrazola Pérez o su identidad como hombre latino hayan influido en el crimen.
Aunque reconocieron que corresponde a las autoridades determinar los motivos de la muerte, los participantes señalaron que no puede descartarse ninguna línea de investigación y pidieron que se examine seriamente la posibilidad de un crimen de odio.
Representantes de organizaciones defensoras de derechos civiles destacaron que la comunidad LGBTQ continúa enfrentando actos de violencia y discriminación, por lo que consideran indispensable una investigación completa que permita determinar si alguno de esos factores estuvo presente en este caso.


Nueve días de duelo y ceremonias comunitarias
La conferencia coincidió con el último día de una serie de ceremonias realizadas por familiares, amigos y miembros de organizaciones culturales indígenas.
Durante nueve días, la comunidad organizó vigilias, círculos de reflexión, ceremonias tradicionales, ofrendas florales y encuentros para compartir recuerdos sobre Gabriel. Las actividades incluyeron reuniones en el lugar donde fue encontrado su cuerpo, servicios religiosos y ceremonias en espacios comunitarios.
Los organizadores señalaron que estos actos han servido para acompañar a la familia durante el duelo, pero también para mantener viva la exigencia de justicia.
Exigen más recursos y transparencia
Al concluir el evento, familiares y activistas reiteraron su llamado a las autoridades de Saint Paul para que destinen todos los recursos necesarios a la investigación y mantengan una comunicación más abierta con los seres queridos de la víctima.
Para quienes conocieron a Gabriel, el caso representa mucho más que una estadística criminal. Lo describen como un hijo, hermano, amigo y líder comunitario cuya vida tuvo un impacto profundo en numerosas personas.
Mientras continúan las investigaciones, la comunidad asegura que seguirá realizando actividades públicas y presionando para que se esclarezcan los hechos y se identifique a los responsables de una muerte que ha dejado una profunda huella en Saint Paul.
