Los alcaldes de Minneapolis y St. Paul se manifestaron en contra del re inicio de servicios religiosos presenciales en estas dos ciudades. En un comunicado conjunto indican que han hablado con los lideres religiosos de ambas ciudades y que de ellos han obtenido un compromiso de proteger la salud de sus feligreses y continuar celebrando de manera remota sus servicios. Señalan además que cualquier reunión de personas constituye un riesgo de que se propague la pandemia. A la vez hacen un llamado a poner la salud y seguridad en primer plano.  Si bien el comunicado de Frey y Carter es enérgico, no señala que se puedan presentar sanciones en caso de actuar de manera contraria. Hasta este momento no hay un pronunciamiento ni por parte del Gobierno del Estado ni por las diferentes Iglesias, mismas que llegaron a un acuerdo para comenzar de nuevo sus servicios a partir del 27, de modo que aparentemente todo sigue igual, pero con el desacuerdo de los alcaldes.