Cientos de migrantes de África, el Caribe y América Central que formaron una caravana para intentar moverse hacia el norte de México desde la frontera con Guatemala se encontraron acorralados este domingo en un centro de detención en el sur del país.

El grupo, formado en total por unos 3.000 migrantes, partió antes del amanecer del sábado desde la ciudad de Tapachula, en Chiapas, donde muchos quedaron bloqueados durante meses intentando sin éxito obtener visas de tránsito. Llevaban mochilas pesadas, bebés y paquetes en la cabeza.

Justo antes del anochecer, después de haber caminado más de 20 millas hacia el norte, fueron rodeados por cientos de agentes de la Guardia Nacional y de la policía, que los persuadieron para que se metieran en camionetas y aceptaran ser regresados a la Estación Migratoria Siglo XXI de Tapachula, entre los llantos de niños y las quejas de mujeres enojadas por haber esperado durante meses para recibir documentos.  La represión de la caravana, formada por muchos integrantes de ascendencia africana, subrayó la fuerte inversión de la política de migratoria en México respecto a hace un año, cuando los funcionarios miraron para otro lado mientras que grandes grupos de migrantes atravesaban el país rumbo a EEUU.