Una serie de irregularidades han revelado las primeras impresiones del atentado ocurrido la mañana de ayer en Buffalo. Según investigó la estación local de NBC, un doctor de la clínica agredida había ya puesto un reporte en 2018 ya que Ulrich le había llamado diciéndole que deseaba vengarse por la “tortura” de la que fue objeto, en referencia a las cirugías a que fue sometido. En esta venganza, proponía disparos, bombas y una serie de acciones que llamaran la atención, es decir, el escenario que se vivió ayer. Un oficial de policía hablo con Ulrich en ese tiempo y le dijo que solamente le platicó al doctor sus sueños. Al ahora detenido se le giró una orden de alejamiento de la clínica, misma que violó en 2019, pero no fue sometido a juicio. Además de todo esto, se le había prohibido poseer legalmente un arma, y luego de llenar una solicitud, le permitieron comprar una pistola, presuntamente una Smith And Wesson. El caso es que ahora hay una persona muerta, otra en estado crítico en el North Memorial y dos más en condición estable.