Durante la madrugada, la Policía de St. Paul recibió el reporte de disparos de arma de fuego y gritos en una vivienda ubicada en la cuadra 600 de la Case Avenue. Al llegar los uniformados encontraron a una niña de once años con una herida en la pierna, y fue trasladada al hospital para su atención médica. La bala no tocó arterias vitales por lo que se espera se recupere. Una investigación rápida encontró en el techo, sobre el cuarto de la menor, un orificio de bala; mas tarde la madre revelaría que uno de sus hijos tenía de visita a un amigo, y que este fue el autor del disparo y que se dio a la fuga luego del percance. A las pocas horas, el autor del disparo se entregó por su propia voluntad llevando el arma del incidente, misma que resultó ser robada. Está tras las rejas por varias faltas, entre ellas uso irresponsable del arma y posesión de la misma sin el permiso correspondiente.