Mientras todo esto pasa, otros dos establecimientos del estado han recibido la suspensión de sus licencias para venta de licor, por no obedecer las medidas vigentes. Se trata de un bar en St. Paul y otro en Buffalo. Los negocios en cuestión abrieron las puertas al interior de sus instalaciones, con lo que, según el Departamento de Salud, pusieron en riesgo a los clientes y empleados. En Diciembre 18 se permitió la venta en las instalaciones exteriores, pero no en espacios cerrados.