La tarde del 17 de octubre. Militares y elementos de la Guardia Nacional mexicana tienen ubicado a Ovidio Guzmán, hijo del capo Joaquín El Chapo Guzmán, en una casa de la ciudad norteña de Culiacán, Sinaloa. A lo lejos se escuchan los disparos del cártel de Sinaloa, que está atacando al destacamento militar que llega de refuerzo.

Guzmán abre la puerta de la casa y sale con las manos arriba, obedeciendo así las órdenes de los militares.

“Dile a tu gente que pare todo”, le pide un soldado a Guzmán, que está de rodillas y con el cuerpo contra una pared. Le permiten levantarse entonces y le entregan un celular.

 “Ya paren todo, oiga, ya paren todo. Ya me entregué. Ya paren todo, ya tranquilos, ya ni modo”, dice Guzmán por celular a uno de sus hermanos.

En videos inéditos hechos públicos por el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador este miércoles, se observa el operativo militar para detener a Guzmán.

El secretario de la Defensa, Luis Cresencio Sandoval, ha explicado hoy que Guzmán solicitó varias veces a sus hermanos detener el ataque, pero ellos se negaron. El secretario no detalló a qué hermanos en concreto se refería.