Luego de la estela de destrucción que dejaron los disturbios posteriores a la muerte de George Floyd, los comerciantes de Minneapolis señalan que ya no pueden confiar en la Ciudad para proteger sus negocios y pertenencias, entre ellos las vidrieras que fueron uno de los principales blancos de los manifestantes. La solución es colocar barreras en las ventanas y así limitar el nivel de daños, pero hay un inconveniente. La Ciudad de Minneapolis ha prohibido el uso de estos artefactos desde 2004. St. Paul, a diferencia de Minneapolis, si permite la instalación de elementos de seguridad por fuera de las ventanas lo que ha motivado las protestas de varios comerciantes que luego de ver destruidas y saqueadas más de 1500 vitrinas sin que la autoridad hiciera nada para evitarlo, exigen se modifiquen las ordenanzas de la ciudad para prevenir una situación similar en el futuro.