Las redadas de la semana pasada en Mississippi buscaban “castigar” a trabajadores indocumentados y causar su asfixia económica y, aunque un puñado de estadounidenses ha solicitado las plazas vacantes, no son suficientes para revitalizar al sector agrícola, afirmaron hoy expertos.

El presidente Donald Trump y grupos conservadores afines mantienen la narrativa populista de que los inmigrantes indocumentados “roban empleos” a ciudadanos estadounidenses, y promueven políticas para su asfixia económica y eventual “autodeportación”.

Por ello, no sorprende que grupos como el Centro para Estudios de Inmigración (CIS) aplaudan las redadas en siete plantas procesadoras de cuatro empresas avícolas en Mississippi el miércoles pasado, en las que 680 inmigrantes indocumentados, en su mayoría latinos, fueron arrestados.

Entre 25 y 30 ciudadanos estadounidenses hicieron cola ayer en una feria de trabajo para solicitar algunos de los puestos vacantes en la empresa Koch Foods, una de las afectadas. Según Jessica Vaughn, analista de CIS, eso es prueba de que hay estadounidenses “entusiasmados por el pago y las oportunidades” en esos trabajos.

Sin embargo, señalaron que las redadas no resolverán el desempleo de los estadounidenses en ciertos rubros de la economía, y la feria de trabajo no tapará el hueco en el sector agrícola.

Sí, vemos cómo hacen cola, pero no podrán reemplazar a todos los que fueron arrestados, y en los próximos meses veremos que muchos inmigrantes, con o sin papeles, estarán de nuevo en esas plantas. Es un patrón que vemos en todo el país: contratan a estadounidenses y luego los inmigrantes indocumentados vuelven a llenar esas plazas.