El presidente Donald Trump torció las circunstancias detrás de la muerte de dos niños guatemaltecos migrantes para aislar a su administración de cualquier culpa, argumentando sin ninguna justificación que estaban en grave estado de salud antes de llegar a la frontera.

Los niños aprobaron los exámenes de salud iniciales en los EE. UU y uno de ellos estuvo en los EE. UU durante cinco días antes de mostrar repentinamente signos de enfermedad.

Sus tweets sobre las muertes bajo la custodia estadounidense de una niña de 7 años y un niño de 8 años fueron sus primeras palabras sobre el tema y llegaron sin expresión de remordimiento por lo sucedido. En cambio, dijo que su destino muestra por qué Estados Unidos necesita un muro en la frontera con México.

Trump abordó el asunto durante una semana en la que también tergiversó lo que había hecho por el pago militar en un discurso ante las tropas en Irak y contó una historia errónea sobre el acuerdo nuclear con Irán.

Además, Trump se equivoca al decir que el padre de la niña que murió ha absuelto a los funcionarios estadounidenses de la responsabilidad. A través de abogados de familia, Nery Gilberto Caal Cuz dijo que se aseguró de que su hija Jakelin tuviera comida y agua mientras viajaban por México. El cronograma de Protección Fronteriza en su caso dice: “El examen inicial no reveló evidencia de problemas de salud”. Y nada se mencionó sobre la deshidratación de la niña.

El récord hasta el momento no establece que los funcionarios de los EE. UU fueran los culpables de las muertes de los niños, ni los eliminaran, a pesar del pronunciamiento de Trump. No se conocen todos los hechos, pero él dio a conocer lo que se conoce de manera inexacta.

Cuando Jakelin Caal y su padre fueron capturados la tarde del 6 de diciembre, su padre la describió como con buena salud y los agentes no observaron ninguna enfermedad. Es posible que padre e hija no hayan reconocido una enfermedad. A la mañana siguiente, vomitó en un autobús a la espera de llevarlos a una estación de la Patrulla Fronteriza y luego dejó de respirar. El personal de la Patrulla Fronteriza la revivió dos veces, luego la llevaron en helicóptero a un centro de traumatología de El Paso, Texas, sufrió un paro cardíaco y fue revivida una vez más. Ella murió el 8 de diciembre a las 12:35 am

Caterina Alonzo, la madre del niño, dijo que  su hijo estaba bien y que comía pollo después de llegar a la frontera con Estados Unidos cuando habló con él por teléfono.

Según un informe de Protección Fronteriza, Felipe y su padre, Agustín Gómez, fueron capturados el 18 de diciembre cerca de El Paso. Los agentes registraron otorgándoles  asistencia social”y  verificaron el bienestar de padre e hijo.  Ninguna eventualidad se registró sobre la muerte del niño. No obstante,  el 24 de diciembre un día después de ser trasladado a un centro de Nuevo México, el niño fue llevado a un hospital con tos y fiebre alta. Fue  dado de alta después de más de cinco horas con medicamentos contra la gripe  y luego regresó tarde esa noche. Perdió la conciencia en el camino y los médicos no pudieron revivirlo.