El Servicio de Inmigración y Ciudadanía (USCIS, en inglés) ha publicado este lunes una nueva directiva que restringe los permisos de trabajo a inmigrantes.

La nueva regla, incorporada al manual de políticas de la agencia federal, afecta a aquellas personas admitidas en el país por motivos humanitarios o de interés público.

Son personas a las que los agentes de inmigración han negado la entrada, considerando que no cumplen los requisitos necesarios, pero a los que se concede un permiso temporal para quedarse en el país (hasta que éste expire).

Entre ellos, por ejemplo, solicitantes de asilo que huyen de sus países temiendo por su vida, y a los que se permite la entrada a la espera de celebrar más adelante una entrevista que resuelva su situación. O, por ejemplo, personas que acuden a testificar en un proceso criminal (en el caso de los permisos por interés público).

La nueva directiva indica a los agentes migratorios que estas personas no gozan automáticamente de un permiso de trabajo, sino que éste debe juzgarse necesario aparte. La justificación para esta medida, según USCIS, es “la emergencia nacional en la frontera sur por la entrada de extranjeros de forma ilegal”. A la hora de decidir (a partir de ahora, caso por caso), los agentes deberán examinar los factores favorables y desfavorables para conceder el permiso.