La noche de este martes, varias docenas de personas se congregaron en el lugar donde tres adolescentes, que presuntamente habían robado a punta de pistola un vehículo, se estrellaron y perdieron la vida. El menor de los fallecidos tenía apenas 13 años, el otro 15 y su primo de 16. En el árbol donde se impactaron, familiares colocaron veladoras y fotografías. Al lugar acudieron elementos del grupo de personas pagadas por la ciudad de Minneapolis que se conocen como interruptores de la violencia, quienes estuvieron platicando con los ahí reunidos en busca de darles consuelo y con ello evitar que sigan delinquiendo, con las consecuencias ya conocidas. El BCA realiza la investigación del percance.